Joan Majó comenta la relación de las nuevas tecnologías con la educación y como influye en su funcionamiento, así como deben insertarse en la metodología y la reacción que producen.
Se cuestiona varios puntos como ¿cómo enseña la escuela las nuevas tecnologías?; ¿cómo enseña a utilizarlas ya que los contenidos son los de siempre?; pero verdaderamente se centra en cómo tiene que cambiar la enseñanza al tiempo que cambia la sociedad por consecuencia de las nuevas tecnologías. Su propósito será describir el entorno y hacer entender que es necesario unas exigencias, como la desaparición de los límites referido a los números; el cambio de los esquemas mentales de los educadores; la elección de la calidad; abarcar la totalidad de nuestra vida, que la importancia pase a saber aprender las cosas en el momento adecuado; nuevos sistemas de adquisición de información... todo ello son lo puntos que propone Joan Majó y que se van desarrollando a lo largo del documento.
Adentrándonos con más profundidad en el documento vemos como la problemática es la necesidad de cambiar el sistema educativo actual para que vaya en concordancia con las nuevas tecnologías.
En primer lugar habla de cómo nace esta sociedad del conocimiento, creyendo que es debido a la convergencia de dos fenómenos tecnológicos: el progreso de todas las tecnologías que se emplean para trabajar con números, donde se eliminan toda clase de límites. Por otra parte hemos conseguido la digitalización definida como la codificación de información en forma de números todo a la superabundancia de información de la que disponemos como cuenta “Amanda Watkins de Agencia Europea para el Desarrollo de la Educación Especial” que dice que se debe escoger la información más relevante y por ello es necesario un conocimiento de las mayores fuentes de conocimiento como es Internet.
En segundo lugar comenta los cambios que deben realizarse en cuanto a educadores, donde cree fundamental la renovación de los esquemas mentales. Es necesario cambiar todo el sistema debido que diseñó de acuerdo a unas necesidades ya pasadas que no concuerdan con la actualidad. No seguir con los mismos procedimientos ya que la educación no iría a la par con la evolución tecnológica. Según Julio Cabero se debe pasar de una concepción tradicional y memorística a otra más dinámica y significativa; o como dice Maggio: “...las repercusiones de los nuevos desarrollos tecnológicos requieren ser estudiadas desde una perspectiva pedagógica ya que la transformación de las formas de enseñar no se produce por la renovación de los artefactos, sino por la reconstrucción de encuadres pedagógicos de dicha renovación...” Además lo importante no es saber muchas cosas y seguir con la rudimentaria idea de la idea del libro de texto, sino saber en que momento las necesitamos. A partir de aquí el maestro pasaría a ser un tutor que ordene la información, dirija a sus alumnos hacia ella y haga notar la calidad.
En tercer lugar habla de la adquisición de la información y de las nuevas formas de transmisión. Avisa de la aparición de nuevos soportes multimedia donde la imagen pasará a tener un carácter muy valioso que reclamará un nuevo proceso de formación ya que producirá un impacto extraordinario y que producirá una rivalidad entre el conocimiento aprendido en la escuela y el aprendido fuera de ella más atractivo, ya que por mucho que la escuela niegue la entrada de las nuevas tecnologías, los alumnos van a conocerla fuera de ella (Julio Cabero) y es que la escuela no acepta esta intervención debido a:
- Tradición oral e impresa en la cultura escolar
- Rol del profesor de transmisión de la información
- Lentitud de la escuela en la introducción de innovaciones
- Tendencia a modalidad de enseñanza presencial
- Analfabetismo tecnológico institucional
- Tendencia a apoyarse en un único medio de enseñanza
- Formación del profesorado
- Los costos
- No existencia de centros de dinamización
Por otro lado, también propone cambiar los contenidos. En relación a esto, “Isabel Cantón Mayo y Ana Holgado Hernández” enfrenta el saber tradicional basado en los libros con el saber actual se basa en el hacer, en la praxis, en el comercio y en la productividad, el saber futuro se basarán en el talento, en el conocimiento y en las posibilidades de gestionarlo correctamente. Además los nuevos tiempos exigen contemplar las teorías, la ciencia y los esquemas de comprensión del mundo y del conocimiento, no como sistemas ya hechos y cerrados, sino en su devenir, como algo que se hace día a día, dinámico, evolutivo y desde una perspectiva crítica y hasta escéptica sobre lo que se presenta como obra ya acabada.
Por último decir que estoy de acuerdo con las ideas de Joan Majó, ya que la educación debe ir a la par con la sociedad y basarse en la realidad, en las necesidades actuales, en lugar de anclarse en el pasado debido a la conservación de la tradición. Deben cambiarse las metodologías, los contenidos, las estrategias... y encaminarlas a una realidad, como es la de las Nuevas Tecnologías. Los nuevos recursos deben adentrarse en la escuela como una renovación pero hasta un límite, ya que puede ser perjudicial para los alumnos si éstos quedan sujetos a ellas. El niño no debe depender de las máquinas, debe saber utilizarlas en beneficio propio, ya que aportan muchos conocimientos que se van renovando continuamente. De ahí que el profesor pase a un segundo plano, ya no debe ser regidor de las lecciones, debe poner los medios para que cada niño de forma autónoma pueda ir construyendo su conocimiento sin basarse únicamente en el libro de texto. Si no fuera así ocasionaría un impacto para el niño la acumulación de información continua y sería más difícil aún la comprensión del mundo que le rodea.
En definitiva, el niño debe ser el centro del proceso enseñanza – aprendizaje, si este proceso debe estar basado en sus necesidades del día a día y en sus intereses, creando un ambiente adecuado para ello y siempre acorde con la realidad que le rodea.